lunes, 21 de mayo de 2012

feo, fuerte y formal.



       GMC - Balenciaga                                
..




Pregunté por él.
Es de los de "la guerra" dijeron.




Setenta y cinco años, pura fibra, ni un gramo de grasa, sereno. De fiar.
A su manera: limpio.




Cubierto de la intemperie.
Hasta ayer.




Apareció. Se han ido.


lunes, 14 de mayo de 2012

el otro lado






La sombra, el misterio, lo intangible.




Siembra inquietud.




El ansia de lo que hay detrás.




Aunque ella venga, se muestre, se de.



Siempre estará, "el otro lado".

la orilla




Lo leí.
No recuerdo en la puerta de que water.




"No hay nada más temible que lo infinito."
La orilla desaparece






 ¡he aquí que mi última cadena se ha cortado! 
El sin–fin brama a mi alrededor ... 



¡Arriba! 



¡Coraje, viejo corazón! 


domingo, 29 de abril de 2012

Regina




Llevo rato mirando la fotografía de esta mujer.
Guapa, lo que se dice, guapa!, no parece. ¿Seguro?.
¿Entonces?, ¿por qué cuesta pestañear y continúo mirándola?
¿de donde esa atención, ese pulso atenuado,
ese cuidado al respirar mientras la miro?

Me viene a la memoria un texto del arquitecto Peter Zumthor:
"..¿Qué diablos me conmueve a mi de este edificio? 
¿Cómo puedo proyectar algo similar al espacio de esta fotografía 
(que para mí es un icono personal)? Nunca he visto el edificio 
-de echo creo que ya ni existe- y, con todo me encanta seguir mirándolo. 
¿Cómo pueden proyectarse cosas con tal presencia, 
cosas bellas y naturales que me conmueven una y otra vez?.
El concepto para designarlo es el de atmósfera.....


El concepto para entender la decencia de esta fotografía es alma.


Regina Martínez "es-era" periodista mexicana de Veracruz,
hoy ha "aparecido" en su casa.

Jugaba a la ruleta, a un número indispensable que quizás,
a base de seguir apostando por él, algún día toque.
La apuesta es la más alta, no negociable.
Pondrás tu vida en esa casilla.

Para ello es necesario un aval que sólo puede darte el alma.

Continúo mirándola, quiero abrazarla, es muy guapa.

viernes, 27 de abril de 2012

Blow-Up


Invento un juego, lógicamente soy el ganador.
El premio consiste en elegir una fotografía
y poder viajar hasta esa fracción de segundo. 
Llegado a ese Click, 
se conceden tres minutos de presencia antes y tres después.
Lo que allí acontezca desaparecerá, mejor dicho nunca habrá sucedido.




No puedo con la elección, entonces dejo de pensar y digo: 
"esta" foto de David Seymour durante la guerra civil española.




Coincide que estoy escuchando el extracto de una conferencia de Joan Fontcuberta,
en ella habla de uno de sus trabajos titulado: Blow-Up, Blow-Up.




Paseando por París, el fotógrafo Sergio Larrain, realiza una fotografía.
Al positivarla observa algo que le llama la atención; la ampliación
muestra algo que puede ser una pareja haciendo el amor debajo de un puente. 
Sorprendido por el hallazgo, comenta la experiencia con su amigo
el escritor Julio Cortázar.




De esa conversación surge un cuento: "Las babas del diablo".
El director de cine Michelangelo Antonioni lo lee, y de ahí surge una película:
Blow- Up (puede traducirse como ampliar).




Un día, Thomas, el fotógrafo protagonista de la historia,
paseando por el parque capta de 
manera furtiva la imagen de una pareja que podría
dar la sensación de querer mantener oculta su relación.




La fotografía no tiene nada de especial, 
pero hay algo en esa imagen anodina que le inquieta,
intuye algo oculto, algo que se esconde al flujo
de una observación superficial.




Comienza en su laboratorio a ampliar y ampliar la fotografía hasta que de entre los
matorrales aparece algo parecido a una mano empuñando un arma,
en el suelo yace un cadáver.



La curiosidad le hace volver al parque, pero el cadáver ha desaparecido,
al volver a casa se encuentra con que alguien ha entrado y robado
los negativos. No hay ninguna prueba que demuestre lo que ha visto,
sólo, rastros en su mente.




Joan Fontcuberta, queda también seducido por la historia,  
y a partir de uno de los negativos del film sigue ampliando y ampliando
 a partir de donde Thomas se detiene,
 de ahí el título Blow- Up, Blow-Up,
y lo hace hasta que consigue eliminar cualquier rastro de imagen,
cualquier muestra que demuestre que algo ha ocurrido.




Hasta llegar al grado cero de la imagen, 
donde sólo queda la materialidad del soporte.




Ahí tomo el relevo. Y en esa materialidad trato de encontrar
una palabra. 
Que la tensión con la que fue escrita permita ser leída, 
pasando el dedo sobre el papel.

la palabra es: espero


Sergio Larrain


lunes, 9 de abril de 2012

Viaje al tópico


La noche anterior, recordaba.



Mantenía imágenes vagas de aquel lugar. 
Un paisaje que me sedujo, 
un aire fortísimo que según el dicho popular 
marcaba el camino a los "afiladores" 
que recorrían los pueblos,
 un cierto toque de locura, romanticismo, aridez.




Busqué datos, notas, apuntes que facilitaran la comprensión.




Y  llegaron los tópicos, sus redes, sus velos.




y no pude ver más allá, de hecho, me perdí.




Creo que me viste.


  • Volví a casa de madrugada.




comí, descansé



y con menos ruido en la cabeza



me dirigí a un lugar cercano




en un bar "amigo", comí unos callos riquísimos, 
un buen vino, del que tienen reservado para el Obispo,
y un cafecito con un poco de orujo.
Caminé hacia arriba.




silencioso



me encontré con un fuego




palabras precisas




sensación de calor




de tiempo que no es tiempo




El fuego pierde su llama, y su luz visible.
En completa oscuridad, el padre Eduardo
comienza la ceremonia de la Vigilia Pascual




y nadie que asiste, permanece ajeno




aquí, se espantan los tópicos



y,  lo creo




Hasta el año próximo, si Dios quiere.

viernes, 23 de marzo de 2012

Antoine d' Abbadie


Ez ikusi, ez ikasi



Nada he visto, nada sé.







Junto a la puerta de entrada,
hay un agujero que previamente 
ha perforado varias estancias de su casa.
Lo rodea una inscripción:
"Ez ikusi, ez ikasi"






A través de él, la vista, una vez atravesado un pequeño
campo de palmeras, queda fijada en lo alto de un monte
lejano, muchas veces neblinoso.






Quería probar aspectos de la refracción de la luz,
cómo muchas de las cosas que vemos, realmente no están allí,
la composición de la atmósfera en un determinado momento
hace que la luz nos pueda llegar con un ligero desvío...
el sol que vemos en el horizonte marino, hace tiempo que ya
se ocultó.






Pero no creo que fuera lo fallido de su experimento
(que años después fue debidamente formulado) lo que
le hizo grabar esa inscripción.
Lo percibo más bien como un acto de absoluta humildad,
una forma de relativizar todo lo mucho que a lo largo
de su vida llegó realmente a creer conocer.








La señora Primi Irigoyen, enseña a Vieux Ndiaye
el arte de arreglar las redes de pesca.
Se había perdido el relevo, y surgió otro,
no menos natural.





El día se iba, esta noche no habrá la luna.
En pocos días volverá con un reflejo
casi imperceptible que recibe del mar.
Hay que estar muy atentos,
es para mi la más hermosa, la más luna.



"Luz cenicienta"


Ya casi con la oscuridad me dirijo al faro.